Durante la 70.ª reunión anual de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de las Naciones Unidas, la AFT dio la bienvenida a 25 líderes sindicales afiliados a la Internacional de la Educación y la Internacional de Servicios Públicos, quienes iniciaron sus deliberaciones sobre finanzas públicas, la economía del cuidado y la protección de la educación de las niñas. El encuentro fue tanto un acto de solidaridad como de lucha compartida. La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer es el principal órgano intergubernamental mundial de la ONU centrado en la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.
La recepción congregó a líderes sindicales que representaban a educadores, empleados de gobiernos estatales y locales, enfermeras y trabajadores de la salud de numerosos países, entre ellos Ghana, el Reino Unido, Escocia, India, Noruega, Brasil, Ecuador y Chile. Lo que hizo que el encuentro destacara no fue solo quiénes asistieron, sino la intencionalidad con la que conectó a las líderes locales de la AFT con mujeres que realizaban un trabajo similar en otros países. Aproximadamente un tercio de los asistentes eran líderes femeninas de organizaciones afiliadas a la AFT en la región de la ciudad de Nueva York, como New York State United Teachers, United Federation of Teachers, Professional Staff Congress/CUNY, New York State Public Employees Federation, AFT New Jersey y Health Professionals and Allied Employees, también de Nueva Jersey.
Las enfermeras de AFT tuvieron la oportunidad de conocer a enfermeras de Ghana, Quebec, Brasil y otros lugares que realizan un trabajo similar bajo sistemas diferentes, pero que se enfrentan a muchas de las mismas presiones: servicios públicos sobrecargados, aumento de los costos de la atención médica y la lucha constante por el respeto en profesiones como la educación y la atención médica.
La presidenta de la AFT, Randi Weingarten, y la vicepresidenta ejecutiva de la AFT, Evelyn DeJesus, se dirigieron al grupo. Weingarten centró la conversación en un punto que ha estado recalcando con creciente urgencia: la crisis de asequibilidad no es un debate político abstracto, sino la dura realidad que moldea la vida de los trabajadores.
Su mensaje se centró en la creciente dificultad para costear la atención médica y hacer frente a los pagos. En todos los países, a los trabajadores les resulta cada vez más difícil costear lo esencial para una buena vida.
Weingarten también hizo hincapié en lo difícil —y lo importante— que es luchar por estos ideales frente a regímenes que intentan activamente socavarlos. Subrayó la oposición de la AFT a la intervención militar estadounidense en Irán, y les dijo a los asistentes que muchos estadounidenses creen que la paz se construye mediante el diálogo diplomático internacional, no mediante la escalada. Asimismo, recalcó que muchos estadounidenses no apoyan la escalada, estableciendo una clara distinción entre las acciones del gobierno estadounidense y los valores de la clase trabajadora que anhela paz, oportunidades y seguridad.
En una sala repleta de mujeres líderes, el mensaje fue simple y poderoso: la solidaridad transfronteriza importa, ya se trate de democracia, paz, educación pública, atención médica o asequibilidad.
[Melanie Boyer, fotografía: Bryan Whitney]